
Fue fundada por primera vez el 3 de febrero de 1536
por el español Pedro de Mendoza, bajo el
nombre de Nuestra Señora del Buen Ayre. La
ciudad fue abandonada y arrasada por los indios
en 1541, y refundada el 11 de junio de 1580 por
Juan de Garay con el nombre de Ciudad de La Santísima
Trinidad y Puerto de Santa María del Buen
Ayre.
Buenos Aires tuvo un escaso desarrollo
hasta que en 1776 fue nombrada capital del Virreinato
del Río de la Plata. Desde ese momento comenzó
a evolucionar rápidamente debido al empuje
comercial que la benefició, principalmente
gracias al contrabando, desarrollándose no
sólo económicamente sino también
culturalmente. La llegada de ideas liberales y fundamentalmente
la ocupación de España por el ejército
napoleónico, permitió la creación
de movimientos emancipadores, que desataron en 1810
la Revolución de Mayo y la creación
del primer gobierno patrio.
Durante el largo proceso que llevó
a la creación del Estado Nacional Argentino,
Buenos Aires fue elegida lugar de residencia del
Gobierno Nacional, aunque éste carecía
de autoridad administrativa sobre la ciudad, que
formaba parte de la provincia de Buenos Aires. La
necesidad del gobierno nacional de federalizarla,
sumada al movimiento de tropas ordenado por el gobernador
de la provincia, Carlos Tejedor, produjo en 1880
una serie de enfrentamientos que terminarían
con la derrota de la provincia de Buenos Aires y
la federalización de la ciudad. Posteriormente,
la Provincia de Buenos Aires cedió los partidos
de Flores y Belgrano, los cuales fueron anexados
al territorio de la Capital Federal. A cambio de
ello, la Provincia de Buenos Aires recibió
una compensación económica.
Palacio del Congreso de la Nación Argentina
en 1910En 1882 el Congreso Nacional creó
las figuras del intendente y el Concejo Deliberante
de la Ciudad. El intendente no era elegido por voto
popular, sino que era designado por el Presidente
de la Nación en conformidad con el Senado.
El primero en ejercer el nuevo cargo fue Torcuato
de Alvear, designado en 1883 por Julio A. Roca.
Hacia fines del siglo XIX y principios
del siglo XX la ciudad sufrió una transformación
importante; la prosperidad económica que
atravesaba el país sumada a las preparaciones
para el I Centenario que se celebraría en
1910 permitieron que la infraestructura urbana se
desarrollara. Esto incluyó no sólo
la construcción de nuevos edificios, plazas
y monumentos, sino también un mejoramiento
general en los servicios públicos que le
permitió contar en 1913 con el primer subterráneo
de Iberoamérica.
Durante el siglo XX experimentó
un gran crecimiento demográfico que la situó
entre las mayores ciudades del Mundo, no solo a
nivel demográfico, sino también artístico,
cultural y económico.
Tras la Reforma de la Constitución
Argentina de 1994 la ciudad pudo contar con su propia
Constitución y con un gobierno autónomo
de elección directa. El 30 de junio de 1996
se celebraron las elecciones que designarían
al Jefe de Gobierno de la Ciudad, así como
a los legisladores que sancionarían la Constitución
de la Ciudad. En las elecciones del Poder Ejecutivo
resultó ganadora la fórmula radical
de Fernando de la Rúa, convirtiéndose
de esta forma en el primer Jefe de Gobierno. Tras
dos meses de deliberaciones, la Convención
Constituyente finalmente sancionó el 1 de
octubre de 1996 la Constitución de la Ciudad
de Buenos Aires.
En 2003 fue promulgada la Unión
Civil[3], tanto para las parejas homosexuales como
para las heterosexuales, convirtiéndose en
la primera ciudad en América Latina en oficializar
dichas uniones.