"Este país... deberá servir de cuna para las propuestas eclesiales que, Dios quiera, podrán dar un nuevo vigor y empuje misionero a este continente", dijo el Papa que estaba vestido de blanco , con una estola y solideo del mismo color y un crucifijo colgado del pecho.
El pontífice estará cinco días en Brasil, donde canonizará al primer santo nativo, hablará con la juventud, visitará un centro de drogadictos e intoxicados e inaugurará la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano, que trazará el curso de la Iglesia para la próxima década.
En el avión, durante el largo vuelo desde Roma, el Papa condenó la decisión de la Ciudad de México de despenalizar el aborto, uno de los temas de mayor preocupación en su defensa de la vida desde la concepción hasta la muerte natural.
Benedicto, en su breve mensaje en portugués, dijo que la identidad cristiana de Brasil "al promover el respeto por la vida, desde su concepción hasta su natural declinación, como exigencia propia de la naturaleza humana, hará también de la promoción de la persona humana el eje de la solidaridad, especialmente con los pobres y desamparados".
"La Iglesia quiere apenas indicar los valores morales de cada situación y formar a los ciudadanos para que puedan decidir consciente y libremente", dijo Benedicto en una tarde fresca poco después que amainó una lluvia que cayó durante casi todo el día.
"En este sentido, no dejaré de insistir en el empeño que se debe dar para asegurar el fortalecimiento de la familia como célula madre de la sociedad; de la juventud cuya formación constituye un factor decisivo para el porvenir de una Nación y, finalmente, pero no por último, defendiendo y promoviendo los valores subyacentes en todos los segmentos de la sociedad, especialmente de los pueblos indígenas".
Lula dijo al pontífice que su país "lo recibe con los brazos abiertos".
"Todos los pueblos del planeta saben que la palabra del Santo Padre será siempre en defensa de la paz, la concordia y la solidaridad".
"La Iglesia católica es fundamental en la vida brasileña", agregó Lula. "La Iglesia y el Estado tienen una larga tradición de respeto mutuo".
Por la noche, unas 5.000 personas se congregaron frente al Monasterio de San Benedicto, de cuatro siglos de antigüedad, donde el pontífice llegó para pasar la noche.
Benedicto salió a un balcón, donde se había instalado una ventana articulada de protección, desde donde impartió un saludo y bendición.
"Es una Iglesia en fiesta. En todos los rincones del mundo están rezando por los frutos de este viaje, el primer viaje pastoral a Brasil y a América Latina, que la Providencia me permite realizar cómo sucesor de Pedro", dijo a la multitud.
"Buenas noches, obrigado (gracias)", se despidió.
El gobierno de Colombia, el primero en recibir un Papa en toda Latinoamérica, emitió también el primer mensaje continental de saludo a la visita del pontífice.
"Su Santidad, desde nuestra ilusión por la seguridad, la equidad y la fraternidad; desde el dolor, por el sufrimiento de tantas generaciones de colombianos, en este noble suelo lo esperamos millones de fieles", dijo un breve comunicado del presidente de Colombia Alvaro Uribe. "Hoy al llegar a nuestra hermana Nación de Brasil, lo sentimos más cerca y aumenta nuestra expectativa de verlo bendecir este pueblo de Colombia".
Es el sexto viaje internacional de Benedicto, quien ha viajado dos veces a Alemania y una vez a Polonia, España y Turquía.